Los mitos nunca mueren: Gernika y Stanley G. Payne (I)

31 marzo, 2015 at 8:30 am

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El tratamiento de los mencionados autores es destacable por, al menos, cuatro razones esenciales: a) la ignorancia (no sé si querida, por simple desconocimiento o por falta de interés) de la reciente historiografía más relevante; b) la ausencia de cualquier átomo de investigación propia; c) la disminución de la amplitud de la catástrofe; d) y, la quizá más significativa historiográficamente, el mantenimiento del mito de la falta de responsabilidad de Franco. También incurren en errores fácticos que solo cabe calificar de groseros. Mi intención en estos seis posts es poner de relieve la índole de su quehacer científico y, por ende, su credibilidad como historiadores objetivos. No trato de agotar el tema.

En las notas 22 a 26 (pp. 685s) de su biografía los autores dan las referencias en que se basan. La primordial, que caracterizan como “el informe más completo y más fiable” , es una obra del general de división en el Ejército del Aire, ya superjubilado, Jesús Salas Larrazábal. La citan por su versión de 2012. No puedo por menos de congratularme porque con ello parecen denotar al crédulo lector que están al día.

a) Desgraciadamente no es así. La versión de Salas 2012 es muy parecida a otra que ya publicó en 1987. Empleé bastante tiempo en poner de manifiesto las divergencias entre ambas en un largo trabajo que publiqué en 2013. Dado que en otros puntos de la biografía, aparecida en el mercado en septiembre de 2014, Payne y Palacios se han esforzado por meter con calzador noticias que saltaron a la prensa a finales del mes de julio precedente, quiero suponer que han estado al quite para aderezar su magna obra con otras referencias puestas al día. También lo hace un servidor y así lo hacen ellos mismos en otros aspectos. En su bibliografía no es difícil encontrar títulos aparecidos en 2011, 2012 y 2013. Los primeros figuran en su segunda página (773) con apellidos que empiezan por A. Hay más. Los felicito de todo corazón.

Sin embargo tan eminentes autores omiten toda referencia, crítica o no, a obras más que relevantes para el caso de Gernika. Por ejemplo, la de la profesora Stefanie Schüler-Springorum, Krieg und Fliegen. Die Legion Condor, aparecida en 2010 (hoy disponible en traducción parcial castellana); el número monográfico de la revista vasca Sutrai Erreak 2, de 2012; el libro de ensayos coordinado por Teresa Núñez y titulado El bombardeo de Guernica y su repercusión internacional, 1937-2012, aparecido en ese último año; el hiperfundamental y exhaustivo trabajo de investigación de Xabier Irujo, La Gernika de Richthofen, también 2012 (hay ediciones posteriores) o mi propio trabajito “El fallido intento de exonerar al Alto Mando franquista. La agónica metodología de un General de División en el Ejército del Aire“. Se publicó como epílogo a mi edición del libro básico sobre la mitología creada y amparada por la dictadura que sigue siendo el de Herbert R. Southworth, La destrucción de Guernica, de 2013. Deseo subrayar que, a diferencia de los ilustres biógrafos en cuestión, aproveché para utilizar la primera edición de la absolutamente básica investigación de Irujo y también mencioné todos los demás.

Naturalmente, todo historiador es libre de seleccionar la bibliografía que utiliza pero no tan libre como para dejar de lado obras fundamentales. Southworth escribió una que sigue siendo referencia obligada. Apareció en 1975 en París y en 1977 en Barcelona. Ha llovido un pelín desde entonces.

Tampoco citan los tan alabados autores otra obra fundamental de Southworth sobre el inmarcesible Caudillo. Caso de escribir una biografía es difícilmente excusable no mencionar El lavado de cerebro de Francisco Franco, publicado en 2001. Uno puede no estar de acuerdo con otros autores pero si estos escriben obras básicas es imperdonable no aludir a ellas siquiera sea con la clásica apostilla de “una versión diferente [y aquí el lector puede poner el adjetivo que mejor le parezca] se encuentra en….”.

Southworth fue en su vida un historiador comprometido y antifranquista pero también doctor en historia por la Sorbona. ¿Cuál es, by the way, la cualificación académica de Palacios?: según la reseña de la editorial Espasa, se trata de un graduado de la tercera promoción de periodistas de la Facultad de Ciencias de la Información de la UCM. Algo de periodismo sabrá. Southworth precisamente escribió sobre periodistas y el caso de Gernika. No afirmó nada que no pudiera demostrar o deducir razonablemente. La inhibición de Payne y de su coautor es comprensible solo si se les ubica entre las categorías de los muy numerosos camelistas, hagiógrafos y cantamañanas que no salieron bien parados de la acerba crítica del doctor de la Sorbona. En numerosos momentos otro preclaro autor, Ricardo de la Cierva arremetió en términos inaceptables contra él que me niego a reproducir por respeto a los lectores. Sin embargo, sí he reproducido algunas de las observaciones que hizo sobre Southworth aquel historiador cortesano de Franco, incluyendo las más recientes antes de la aparición de mi último trabajo sobre Gernika. No todos somos iguales.

b) Ni Payne ni Palacios son conocidos por haber desarrollado un átomo de investigación propia sobre Gernika. Puede, naturalmente, que desprecien la obra de Southworth. Cometerían un error. En la edición que revisé alcanza casi 580 páginas. Es decir, da para mucho. Por lo demás, a diferencia de tan estimados autores servidor empezó a publicar sobre Gernika en 1977 (también ha llovido desde entonces). Algo sé del tema, aunque no todo. Aporté documentación hasta entonces desconocida. Introduje en la discusión algunas tesis o hipótesis que incluso hoy no he visto rebatidas empíricamente. Para poner de relieve la contribución de Southworth y la indigencia de sus críticos he continuado buscando. Es decir, me he molestado en acudir a la documentación alemana y a la franquista, ignorada o distorsionada en la literatura escrita por historiadores “objetivos” à la Payne pero pro-Franco.

(Seguirá)